lunes, 9 de diciembre de 2013

Así no se puede

Pajaritos y una especie de rueda de bici de selección natural. Gracias, Darwin.


9:08 a.m., parque Bustamante, iba por la ciclovía, tranquilita.
Cero estrés, total, como dice un amigo, a nadie le dan premios por llegar primero a la oficina. Esta vez no tomé mi ruta alternativa, porque escuché que un semáforo crítico estaba fuera de función, así que me vine por la ruta de siempre, pura ciclovía.

Compartiendo el camino, iban al menos 7 ciclistas, todos prudentes, en dirección a Plaza Italia. Uno que cayera podría causar estragos, pero todos íbamos bien despiertos.

Y en medio de la ciclovía, una señorita caminando, pelo mojado, ritmo acelerado, muy campante. Ya la habían adelantado 4 ó 5 ciclistas, y cuando pasé por su lado, más lento, con cuidado de no rozarla siquiera, no dejé de decirle "Señorita, tenga cuidado, esto es una ciclovía".

"¡CLARO! ¿y cuando ustedes van por la vereda atropellándonos? ¿ah? ¿AH?"

Ni me enforcé en contestarle algo, sus gritos quedaron atrás, ahogados. Creo que el ciclista que iba detrás mío le entregó alguna información pertinente, una nota al margen.

La verdad es que así, con esos argumentos, no se puede siquiera conversar, o establecer un punto de cordura. Entiendo el estrés, entiendo la época del año, que para nadie está sencillo esto de las navidades y las fiestas, y el trabajo y todo, pero así no se puede conversar. Si el argumento es "camino por tu vía, me expongo a un accidente, porque todos ustedes nos invaden nuestra vía", pues la teoría de la selección natural me resulta, por decirlo de algún modo, razonable. No me lo explico de otro modo.

Si con buena intención uno le dice al peatón que va por mal camino, que es peligroso, casi llevándolo de la mano hacia un sitio seguro, y la respuesta es esa...¿qué hace uno?

Así no se puede, no más.

viernes, 6 de diciembre de 2013

El castigo

Desde hace días que vengo pensando en que el verdadero castigo de quedarse sin pega no es eso precisamente.
Todo el mundo reclama por su trabajo: que la pega es jodida, fome, sin proyecciones; que los jefes son unos pelotudos, que la paga es mala y que uno siempre preferiría estar en otro lado, haciendo otra cosa, lo que sea. Cosas manuales, domésticas y pasar más tiempo con las personas que uno quiere.
Por eso cuando me dijeron que ya no seguía, claro, es una sorpresa.
Lo primero que pensé que lo que más me dolería sería la fuente fija de ingresos que supone el trabajo asalariado. Luego pensé que sería el dejar el grupo de trabajo y sí, eso se extraña, así que gracias por los convites a continuar con la tradición de los "desayunos de equipos".
Lo que a un mes de dejar de trabajar más me está doliendo es que me obligaron a bajar de la cleta. De la rutina diaria de la cleta antes de las nueve de la mañana cuando corre un viento helado y de cuando caen los patos asados, digo.
Ese es el verdadero castigo.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

"Lo que el pueblo necesita..."

"... es Educación gratuita"

Así iban unos cabros por Bustamante hoy, organizados, con pancartas y banderas. Eran estudiantes de enseñanza media, puros hombres, invadiendo el paso normal de los vehículos.
Sí, también de los vehículos no motorizados, como las bicis. La ciclovía se vio obstruida, y resolví pedalear por la calle de adoquines, al lado de ellos, por unas pocas cuadras.

¿Violentos? No. ¿Armaron una congestión brutal? Tampoco. Estaba tranquilo todo, y pedalear al lado de la masa por un rato resultó cómodo, pacífico, hasta me puso contenta.

"No más SIMCE" decía una pancarta, lo que me hizo recordar al chico que ayer falleció dando un test del Simce de Ed. Física. Tristeza infinita. Hoy la prueba se "suspendía" por luto, por la muerte de este adolescente.


Seguí el pedaleo hasta llegar a la oficina. Los chicos continuaron su camino, no sé a dónde.
Sólo espero que con cada paso el SIMCE vaya quedando más atrás, y que la educación de calidad, gratuita, de verdad sea un instrumento de igualdad, pero igualdad genuina, esa que está avalada y garantizada por todo el aparato estatal.



viernes, 8 de noviembre de 2013

La pega

Bueno, como tal vez no sabrán, ya no voy más a la pega en cleta.
Ahora puedo ir a donde quiera (de hecho, ayer fui a La Vega) porque ya no tengo pega.
De hace rato que quería hacer otras cosas y esto sólo es un empujón para empezar a hacerlas ahora. Para mantener el equilibrio hay que seguir pedaleando, ¿no?
Bueno, los dejo con un video que armé muy precariamente con mi ruta por casi un año y medio. La canción de Iggy Pop es sólo una ironía.

a la pega en cleta - @crstbl from crstbl on Vimeo.

lunes, 28 de octubre de 2013

La suma de los pedaleos

Yo misma, con el estilo parcela-triciclo.


Cada pedaleo es la suma de los otros pedaleos.

Como en la vida, cada acto deja una marca, que puede que no se vea, pero se acumula, en el pedaleo, en cada vuelta del volante, en torno del motor, es una suma, que actúa sumando experiencia.

El tramo que recorro en la bici es muy corto, de mi casa a la pega, y de la pega a la casa. Son con suerte tres kilómetros, lo que para mí es un suspiro. Entonces, recuerdo el camino con la memoria del cuerpo, de una sola línea de cuerpo+bici+calle+viento, y recuerdo pedaleos previos, hasta unirlos todos, como un hilo.

Por ejemplo, el pedaleo del triciclo que tuve cuando chica, hasta que le doblé el sillín por el peso y el tamaño, y empecé a pegarme con las rodillas en los brazos. Con él recorría la parcela, creyendo que iba en un rally. Usaba un casco de mentira, que hacía de micro sauna para mi cabeza. Me creía la más veloz, la más genial.

Todo pedaleo se suma. Después tuve una bicicleta - ya no triciclo - Lahsen, mini fashion, con parrillita, de nena. Después, llegó mi actual Bianchi Ocelot, aro 26, sin suspensión ni nada, liviana. Cada pedaleo fue en tierra, fue en piedra, en pasto.

Todos se acumularon, y todos me nutren hoy día. Cuando pedaleo por las calles, las ciclovías sinuosas, el asfalto mal cuidado de la ciudad, me acuerdo de cada pedaleo anterior. Y es como un viaje simultáneo, hacia el pasado y hacia el futuro.

Así es la bici.




miércoles, 23 de octubre de 2013

Amor a 1er pedaleo



Ella estaba sentada en una banca en calle La Pastora, detrás de la municipalidad de Las Condes, con su bici "media pista" azul. Su mirada y su sonrisa, embrujaron mi corazón

Te amo chica de la bici azul!!


lunes, 21 de octubre de 2013

La malaeducación

Hoy fui a la pega pensando en que hace rato no me pasaba nada. En la tarde vi que a una persona le tiraron el auto y quedó funando al conductor del vehículo motorizado y su imprudencia. Auto, patente, etc. Los demás le replicaban que debía establecer una denuncia, que constatara las lesiones del porrazo, etc.
Me vine vuelta a casa pensando en eso cuando en la calle que tomo como recta para llegar a mi casa, un auto grande, un Porshe Cayenne, me empezó a arrinconar en cada ocasión que tenía.
Esperé a que lo pillara el rojo, me acerco y era una señora. Ni tan mayor.
-Señora, lleva la rueda trasera muy desinflada. Seguramente por eso me va haciendo encerronas desde hace varias cuadras atrás.
- Oiga, cómo me viene a decir esas cosas.
- Claro, señora, usted conduce un vehículo grande (y caro) que si me encierra, me puede causar mucho daño y yo también soy vehículo, por lo que debería guardar distancia.
- ¿Y dónde dice eso?
- En la ley del tránsito, pues, usted la debería conocer mejor que yo. Usted tiene licencia, no?
- ... Mire yo he estado en Europa y lo único que puedo decirle es que todos ustedes son unos maleducados.
La señora partió rápido y lo que más me quedó en la cabeza es que tanto viaje, tiempo y lucas gastadas para terminar manejando como las reverendas sola un auto grande, en esta ciudad nefasta, un auto de la misma marca del auto que tuvo que vender Parisi. Lindo, ¿eh?

jueves, 17 de octubre de 2013

Días sin bici :(

Despejada, es genial. Pero a las 8 am, es un caos.


Por razones familiares, he debido ir a quedarme a San Bernardo todos los días de esta semana. Como tenía que llegar en un tiempo más o menos ajustado, el pedaleo quiso ser opción, pero no resultó. Mi ideal, siempre, es ir en bici a cada lugar posible, pero no ha funcionado en este caso: el riesgo de pinchazo, avería a muchos kms. de casa, y asalto es superior a lo que estoy dispuesta a asumir.

Claro, viviendo y trabajando en las comunas que mejor infraestructura vial (???) tienen para los ciclistas, la cosa es cómoda, cercana, "simple".

Por Gran Avenida la cosa parece complicarse. En San Bernardo las calles no son tan brutales como lo es esa avenida, que parte como un rayo hacia el centro de la Región Metropolitana. Allí, una amplia gama de vehículos de tonelaje superior se disputa por las calzadas estrechas, que por cierto, están en reparación/mejora/parchaje constante, llenas de hoyos, clavos, chinches...

Hay que ser honestos: para pedalear por ahí hay que tener ovarios, cojones, agallas, patas, todo eso.

Los diversos tramos de la avenida se regodean en forma y en orden, los colectiveros juegan a estar en un rally constante, y las pistas exclusivas de locomoción colectiva no gozan de buena salud. No voy a mencionar las veredas porque no sirven ni para los peatones ¿qué tendría que hacer un compedal ahí?

La crítica desde un asiento de micro o un puesto en un colectivo no es gratuita: es el simple ejercicio de ponerme en el lugar del pedalero veloz, que tendría que llegar a su trabajo, o a su casa, usando esta calle grande. ¿Opciones? Claro que las hay, en las calles aledañas, si se conoce la ruta de antemano.

Siempre hay que planificar la ruta, y más en este caso. Yo miraba a los pedaleros por la avenida, conejeando entre las carrocerías, y les rendía homenaje secretamente. Qué rudeza.

Porque si el pedalero tiene el tesón necesario, puede hacerlo bien. Es más, yo estoy dispuesta a hacerlo, tal vez en otra circunstancia, pero lo haré, para poder "desbloquear" ese tramo, que parece un río de motores salvajes. Porque no puede ser que los autos, las micros, las motos, los camiones se coman la ciudad que es de todos.

Pedalear por esta avenida finalmente, parece ser un acto de recuperación de tierras. Y así uno se empodera de verdad, a punta de pedal.


viernes, 11 de octubre de 2013

Contrasentido y persistencia

(gracias, http://bicycledutch.wordpress.com/) 

El camino ya iba de regreso a casa. Delante mío, sobre una bici rutera, un chico tatuado transportaba frente de sí mismo a su hijo. El pequeño iba bien sentado, con un casco ajustado, conversando con su padre, en lo que serían bocetos de frases. El papá (que a todo esto no llevaba casco, un misterio de la ciclovida) le contestaba en un tono cariñoso. Mientras esperábamos la luz verde, pensé: "es genial que los niños se acerquen de este modo a un medio de transporte como la bici, así conocen la felicidad de sentir la brisa en la cara desde pequeños".

Nos dio la luz para partir, dejando que se adelantaran padre e hijo. Un poco más allá, contra el tránsito, y luciendo hermosas bicicletas de descenso, con sus trajes y cascos ultramodernos, un par de ciclistas se "lucían", exhibiendo con orgullo su estultez.

Al lado de la ciclovía, las camionetas, los autos, los taxis rugían y aceleraban en la calle.
Es peligroso ir contra el tránsito, siempre. SIEMPRE. ¿Qué parte de "Siempre" no entienden?
Y estos pelmazos venían contra un niño de - tal vez - dos años de edad y su padre.

No pude evitar regalarles un floreado surtido de palabrotas al par de deportistas de ocasión.

No puedo ver la imprudencia en las calles como "diversión", porque arriesgas la vida de otros, no solo la propia. No puedo considerar una "choreza" el que alguien presuma de ser hábil en un espacio donde todos estamos a años luz de ser como Schumacher en reflejos y capacidad de respuesta deportiva, menos si llevas a un niño sobre el manubrio, en su sillita. 

La bicicleta es un vehículo frágil, y eso que está hecha de fierros, goma, plástico, carbono en otras ocasiones. ¿Qué nos queda a nosotros entonces, que somos una masa más o menos blanda de carne y huesos, si caemos bajo una 4x4, bajo una micro?

A toda la comunidad ciclista: tenemos que pensar un poco más y leer las leyes del tránsito.
Si lo último provoca flojera, tenemos que usar el sentido común: es gratis.


jueves, 10 de octubre de 2013

La culpa

Hace un par de días veía un tweet de una compañera que utiliza la bicicleta para moverse a su trabajo. Se preguntaba hasta cuándo los grandotes, "adultos", iban a madurar e iban a dejar de utilizar las veredas (como los cabros chicos) para desplazarse y pasar a usar la calle, como corresponde.
Hoy me vine preguntando lo mismo. Cada día veo más bicicletas robustas, bellas, personalizadas, con componentes caros, de primer nivel, rodando por la vereda.
¿Serán estas personas que utilizan las bicicletas, no digamos que son "ciclistas", los verdaderos responsables que no existan ni condiciones ni respeto hacia los que sí se toman el asunto "en serio"?
El enemigo muchas veces se viste de automovilista descuidado, taxista prepotente o de motociclista; pero a veces me da la impresión que los que hacen más daño son los mismos que se gastan grandes lucas en cletas y con maniobras irresponsables se disfrazan de ciclistas.

martes, 8 de octubre de 2013

Accidentes

Ayer atropellaron a un amigo.
Me cuenta que está bien, que sólo tiene la rodilla inflamada y que es probable que tenga que ir al doc. No es na cabrito como para que se le pase solo. (Además que si iba a la pega, es accidente laboral y eso debería estar cubierto por el sistema de salud, etc...)
El automovilista era un viejo que obviamente se quería salir arrancando y que "no lo vió" y le endorsó toda la culpa a la persona que iba en bicicleta. Perfecto, entonces. Exculpémoslo. Como todos los que salen en las mañanas pero "no tienen la intención" de pasar a llevar, pegar, atropellar, etc. y sólo quieren llegar a la hora a sus destinos y que se ven "obligados" a tomar acciones arriesgadas.
Como los taxistas.
Hoy vi un accidente en el que un taxista se pasó un PARE y un auto que venía bajando por Eliodoro le pegó. Los daños quedaron a la vista, sin embargo, no hubieron heridos. Mientras el taxista buscaba excusarse ante un representante de la ley, paso y le digo: "es mejor que se hagan cagar entre ellos que a una persona en bicicleta, eh."

lunes, 7 de octubre de 2013

Las cosas que pasan por la cabeza en una cuadra.

Gentileza de Furiosos.cl


Delante mío, una micro.
Voy apurada, pero bajo la velocidad.
Está detenida, la micro, pero suben pasajeros, tiene mucha gente.
¿Y si parte de pronto?
¿Paso?

Paso.

Pedaleo rápido, si la adelanto, es como un elefante que se mueve lentito, saliendo del letargo.
¿Paso? Ya echó a andar la máquina.
Anda lento, lento.

Ésta dobla por acá, la paso. ¿la paso?
Miro atrás: viene una camioneta a unos 30 metros, viene despacio, vía libre.
¿Alcanzo?
Alcanzo.
Pedaleo veloz, siento que la máquina ruge más fuerte y ruge cerca.

¿Pasé?
Pasé.
Llegué a la otra esquina, bien, sin problemas.
¿Me tocaron la bocina?
No.

Entonces todo bien, justo a tiempo, sin peligro.
Sigamos pedaleando.

jueves, 3 de octubre de 2013

Te cuido la bici mientras ves a Iron?


La foto es del flickr de Mikey Wally
Una de las quejas más recurrente entre mis conocidos que usan la bici, de manera algo más que ocasional para ir de la casa a la pega, es que si tienen que pasar a otro lado después del trabajo, la bici les molesta, les incomoda... la ven como un lastre. Claro, no dejan de tener razón, no todos los lugares son bike friendly. Mi respuesta es: "pero cómprate un buen ulock y listo!" aunque hay ocasiones en que, incluso teniendo uno de esos súper candados, no te quedas tranquilo pensando en que tu chancha está amarrada en un poste, indefensa.

Ayer fui a ver a Iron Maiden (se pasó, estuvo increíble!) y mi problema era el dónde dejar la cleta. Bueno, la verdad es que no fue un pensamiento muy prolongado porque me acordé en 2 segundos de Te cuido la bici, les mandé un correo, me dieron sus datos y me explicaron su funcionamiento. Así que ayer salí de la pega y a eso de las 8.30 llegué a la casa en la que funciona este servicio (a un par de cuadras de la entrada principal del estadio), pagué la luca, me dieron una pulsera con mi código de ingreso y me guardaron la bici bajo techo y todas las herramientas, el candado y hasta mis llaves quedaron en una bolsita en custodia. Simple, rápido, muy seguro y los chicos muy amables.

Cuento corto, después del recital (que, repito, estuvo superlativo) regreso a la casa de los amigos, me piden mi número de pulsera y me entregan mi bici y mi bolsita con las herramientas y todo lo demás. Agradezco el servicio, comento el concierto con otro ciclista que iba a por su vehículo, agarro mi bici y me abro camino por entre el caos vial que no dejaba avanzar a ningún auto. En 5 minutos ya estaba en Pedro de Valdivia con Provi, mientras los más civilizados... aún trataban de salir de dónde estaban estacionados.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Reflexión post cicletada

La imagen la saqué de bicicultura.cl
Hubo una época en la que no me perdía ni una cicletada, esa del primer martes de cada mes... pero, quien sabe por qué, de a poco fue perdiendo interés hasta que ya no fui más. Bueno, el que me haya cambiado de casa (a Colina) es un tema que también influyó, un poco, en mi alejamiento. Pero ayer fui, con una amiga, y lo pasamos súper bien.

Como hacía tiempo que no iba me impresionó (y de verdad me alegró) la gran cantidad de gente, de familias y las muchas, pero muchas bicicletas muy lindas y onderas (las fixed de verdad y las de mentira se roban las palmas).

Ya iniciado el periplo y entre el caos de los primeros metros, me di cuenta de ese mal que aqueja a la comunidad ciclista urbana: los ciclistas de vereda (muchos en esas fixed de mentira) y automovilistas que ahora andan en cleta. Estos individuos no me dejaron disfrutar de las conversaciones espontáneas con otros ciclistas, de los canticos y consignas cleteras ni de la ruta que, esta vez, estuvo muy buena, ya que andaban a mil por hora tratando de pasar entre las decenas de personas apretujadas y lo que es peor echando la choriá con comentarios como: "apura la weá" o "oe, anda en linea recta!".

Casi al final de la ruta, con mi amiga nos separamos y cada uno se fue pa su casa, ella a Las Condes y yo a Colina, sin dejar de pensar en esos poseros que andan en sus fixis con freno torpedo a toda velocidad por las veredas y que en las cicletadas ven la oportunidad de mostrar todos sus dotes de sidewalk bike messengers.

Al final, solo dos cosas:
1.- No quiero que me vea como un ogro. Lo pasé super bien.
2.-Weón, somos caleta que andamos en bicicleta!

Bici-qué?

Tengo una duda. Entiendo que quieran tener la bici que quieran. Pistera, fixie, SS, de descenso, musculosa, de paseo, BMX, etc. Incluso las plegables están bien. ¿Pero eléctricas? ¿Sí o no? No entiendo la idea. ¿Me ayudan?

lunes, 30 de septiembre de 2013

Rezos en el camino

Cortesía de Furiosos.cl


Siempre veo la animita del Arturo.

Como parte de mi ruta de todos los días, la animita del Arturo Aguilera, un ciclista atropellado por un conductor irresponsable, aparece antes de la ciclovía de Bustamante, como una explosión de colores y flores.

Hoy vi una chica sentada frente a su bicicleta blanca, rezaba el rosario. A su lado, una señora algo mayor acompañaba en la letanía monótona, de fórmulas antiguas para pedir por su alma, por su descanso, o simplemente pensar en ese otro que se fue antes de tiempo con amor, como quiera decirse, de acuerdo al credo (o no-credo) de cada cual.

Arturo era de mi misma facultad, y la verdad nunca lo conocí directamente. Sí fue conocido y amigo de una de mis grandes amigas, y no es necesario que explique todo el nexo de conocidos, los infinitos grados de separación en el mundo del diseño y de los ciclistas, para recordarlo y observar el lugar con cariño.

Porque siempre que paso por ahí, pienso: "Esa podría ser yo, mi novia, mi amigo de la oficina, podría ser uno de mis primos, podría ser cualquiera".

Y como si se tratara de un amigo, le dedico una sonrisa, adornada con un "estás en nuestros pedales, Arturito. No te fuiste".

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Pro vida

Los días amanecen cada vez más lindos, de cielo despejado y un sol radiante. Se pronostican temperaturas sobre los 20 °C y yo sólo me pregunto quiénes son los pro vida. Tengo varias opciones:

martes, 24 de septiembre de 2013

Primavera

Hay que darle la bienvenida a la nueva estación. A toda la gente que ahora se anima a tomarse la calle en dos ruedas. En realidad, no las calles, más bien las veredas. Tan lindo el cielo despejado, las mañanas tibias, las cletas de $300 lucas, las plegables, las con motor eléctrico, las de descenso. Los cleteros enlaicrados, los desafiantes, los temerarios. Entonces, ante tanta novedad, ante tanto nuevo compañero de pedaleo, tanto auto nuevo (modelo del año, sin patente), sigo prefiriendo la vieja cleta, la que no llama la atención. La misma de siempre.

lunes, 23 de septiembre de 2013

El tricotado ninja

Papito, no corras, pedaleo hay en todas partes.


Nunca faltan, aunque sea en tramos ínfimos: aparecen de pronto, llenos de aperos tecnológicos, mochilas o alforjas robóticas, forrados en lycra y portando sendos cascos de descenso. Creen que cualquier ciclovía o vereda es su circuito hardcore, y cada pedaleo parece un tema de vida o muerte. Sé que no todos son así, y si no son de este tipo de bicimontañistas no han de sentirse pasados a llevar, pero hay algunos que me llaman la atención.

Hoy pillé uno de estos esforzados deportistas: se me apareció por la derecha, primero, asomó en la ciclovía, un lugar de pedaleos tranquilos, donde la prisa podría ser por llegar tarde al trabajo, no por otra cosa. Después lo vi asomarse por la izquierda, máscara roja, antiparras gruesas, como de nieve. Saltó un par de veces, hizo contorsiones como de macho cabrío, tenía una suspensión envidiable, aterrizó con sus ruedas gruesas como patitas de elefante y un sonido sordo.

Y yo ahí pedaleando en línea recta, atrasada, me preguntaba a quién le estaba ganando este chiquillo.

Finalmente llegué antes que él a la esquina, porque usé la calle, a un ritmo no tan desenfrenado. Lo observé detenerse a mi lado, con el cuerpo acelerado.

Nunca deja de ser gracioso: ese nivel de competencia es muy valioso, pero en tres cuadras, y a punto de llegar al trabajo...¿vale la pena? Si en las ciclovías y los parques o las veredas la gente no va TAN atenta, o no va rápido...¿no será una muestra de irresponsabilidad?

Tarea para la casa, tricotados ninja.

lunes, 16 de septiembre de 2013

El 18

Hoy trabajo. Mañana también. No andaba nadie en el camino, así que me puse a pensar en Charly: "Los ciclistas del barrio pueden desaparecer, en un feriado largo, pueden desaparecer..."

viernes, 13 de septiembre de 2013

La novedad

Estuve pensando harto tiempo en armar este blog pensando en que todos los días me pasaba algo camino a la pega, cosas que si uno se ponía a pensar son bien tontas e incluso graciosamente tontas.
Ahora no me ha pasado nada. Todo muy tranquilo.
Por lo que me gustaría compartir con uds. una nota del amigo @Patocof2013 para La Teresa que habla sobre la reapertura de la CicloRecreoVía de La Reina, una de las más antiguas del país, tras permanecer cerrada por un buen tiempo por problemas de financiamiento. La iniciativa vuelve a la carga para que Stgo. cuente con un circuito de cerca de 35 kilómetros de vías sin autos. Suena bien, eh.

todas las bicis, todas



Este es el momento del año en que una, tras haber pedaleado durante el invierno, con lluvia o con frío, ve cómo aparecen las bicicletas primaverales.

No, no es una queja, es más bien una especie de contento instantáneo, porque las calles se llenan de pedales, de rayos que giran. En invierno hubo unas cuantas con ciclistas valientes y chorreados, pero ahora brotaron como flores de durazno, atochándose en silencio, otras veces haciendo un río de ruedas.

Y son de tantos tipos: en la esquina de Santa Isabel con Vicuña Mackenna, un estilizado amante de fixies se equilibraba frente a los autos, como si hiciera una cabriola desafiante, para no poner pie en el suelo. Detrás mío, un chico en una bicicleta de montaña musculosa, que parecía exudar rudeza, a punto de desafiar la gravedad. Más atrás, una chica de casco de colores, en una bicicleta civilizada, curvosa, suave, de un color parecido al café con leche.

Y mi bici, una montañesa azul, de los años 90, sencilla, de llantas verdes.

Todos compartíamos la calle y no había palabra más adecuada que "felicidad" para expresar ese momento.

martes, 10 de septiembre de 2013

Así ando en bici

En 2012 vivía en santiago y así me iba a la pega

Tras la pausa



Hoy tengo la bici con piñones nuevos.
No pasó tanto tiempo, en verdad. Volvió a irse el cuerpo con el marco, y el marco con la horquilla, y el volante y el manubrio, volvió a volar todo, en una pura línea azul.

Eso es lo rico de pedalear, en las mañanas te espera la velocidad, y de vez en cuando, un rostro gentil, que se detiene al lado, en la calle.

Por ejemplo, la chica rubia que hoy se paró al lado mío. Su bici era una rutera flaquita como un suspiro, no llevaba casco, y usaba unas botas vaqueras para ponerle rudeza a los pedales. Miró a un lado y otro en la esquina de Bilbao con Bustamante, se empinó sobre el sillín, sonrió y partió. Volaba, era tan ligera como la bici que usaba.
Se alejó como si flotara, con esos neumáticos lisos, leves.

Yo sólo alcancé a decir "Qué bueno que ya viene la primavera".

lunes, 9 de septiembre de 2013

El cuerpo se va solo

Hoy no pedaleé al trabajo.

Tengo la fortuna de trabajar cerca de casa, así que usualmente demoro poco en la bici. Mi recorrido antes era mayor, trabajando cerca de Escuela Militar (aprox. 10 kms.), pero ahora es más bien un camino corto, y bien preciso.

El jueves mi bici se quedó en un taller, por una falla en los piñones traseros, así que me quedé a pie. Puedo caminar al trabajo, y lo disfruto también.

Pero "se me va el cuerpo".
Se puede explicar como el deseo de la velocidad, el movimiento y la postura del pedaleo...¿pero cómo pedalear caminando? Suena ridículo, y probablemente se vea igual.

Pero se me va el cuerpo hacia las rutas de la bici, en dirección correcta, apurando el paso, porque de pronto el cuerpo es lento, y los pies pesados. Hoy me descubrí viviendo el pedaleo de los que bajan por Curicó, pisteando unos, todos concentrados y pensé en la vibración, en el viento, en la prisa, en el equilibrio.

Hoy me devuelven mi bici, con piñones nuevos y más ganas de pedalear. No dejo pasar otro día sin pedalear a la pega, lo juro por Von Drais.

Septiembre

Tal vez de las cosas que más me gusten de septiembre sean los cambios que van pasando. En las mañanas el aire despierta y en las tardes refresca. El viernes pasado había olor a carbón prendido esperando el partido de la Selección.
Lo bueno es que con esto, aparecen las cletas que estaban invernando en la bodega o el balcón. Lo malo, claro, es que los que llevan más tiempo en esto de moverse en dos ruedas intentan aplicar más velocidad en las ciclovías, usándolas como pista de velocidad. Nuevamente, como si fuesen a reconocerles, darles un premio o algo por llegar antes a la esquina y a la pega. Nefasto esto. ¿Para qué tan cabrón de ciclovía? Eso de querer siempre ser el primero en la línea de espera ante el semáforo es como raro, ¿no?
Mejor irse tranquilo, sonriendo y saludando. Que las caras ya son conocidas y el destino es la pega, no mah.



viernes, 6 de septiembre de 2013

Evangelizando

Oso porfiado, por la vereda no.


Hoy nos despertamos muy tarde. Pasamos de largo y salí de la casa a la hora que tenía que llegar a la pega.
Pensé que iba a encontrarme con menos taco, pero no. Error.
El punto es que mi buena acción del día, junto con no decirle nada al tipo del camión 3/4 que me orilló, fue "invitar" a algunos compañeros de pedal a que circularan por la calle, no por la vereda.
Funcionó.
Como ahora no hace tanto frío en las mañanas, todos se animan a subirse a la cleta para irse a la pega, siempre bien embalaos por la vereda, esquivando peatones, gente mayor con bastones y coches de guaguas.
Hoy uno iba en una fixie hermosa acompañado de una de estas cletas de descenso con marco grueso, aro grande y frenos de disco. Nuevitas. Fácil unas 400 lucas en cada una. Muy por la vereda.
La invitación fue cordial: "Que lindas sus cletas, cabros. Se gastaron caleta de plata pa' andar POR LA VEREDA como los cabros chicos".
Parece que entendieron el mensaje.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Los salmones pedaleros


"Si puedes leer esto, estás pedaleando en sentido contrario", o sea, pégate la cachá.

Allá le veo venir, puede ser un hombre o una mujer por la ciclovía que siempre uso.
Viene en sentido contrario.
Hay que ser bien gil.

Muy tranquilo, o muy veloz, ancho o delgado, el ciclista que usa la ciclovía en sentido contrario tiene en sí la esencia del kamikaze, si va por ciclovías que son parte de la calle: les gusta acelerar, se tambalean algunxs al pasar por tu lado, como intuyendo algo. Van apurados, dicen. Van despreocupados, pedalean, no les importa que vengan tantos ciclistas en contra, les parece normal.

Hace unos días vi cómo atropellaban a uno, porque el chofer del auto sólo miró hacia el lado correcto, de donde deberíamos venir los ciclistas. Por suerte no le pasó nada, sólo fue un susto.

Pero hay que ser bien tonto para ignorar esta ley sencilla: la ciclovía que es parte de la calle tiene el mismo sentido de tránsito de los autos, les guste o no.

Yo ya me aburro de gritarles. Sin embargo, de pronto voy y saco un buen vozarrón, para decirles al lado, casi pegada a su oreja "¡VAS EN SENTIDO CONTRARIO!". Se asustan, claro, pero les queda claro que la cosa no anda al lote.

O al menos eso quiero creer.
Ojalá.

Caracoleando

Dentro de todo el mar de gente que se moviliza en las mañanas, hoy pude encontrarme con uno de sus exponentes más rancios de todos: el motociclista que se cree ciclista.
Me refiero a esos que usan motos choperas, eh. No de esas chicas piolas que ya casi no existen o que han sido relegadas casi únicamente a las flotas de motos repartidoras (en las que ya nos detendremos a hablar con mayor profundidad).
A este motociclista es fácil reconocerlo por sus maniobras arriesgadas y sin sentido. Como si le fuesen a dar un premio por llegar antes que nadie al semáforo o a la pega. El asunto es que este tipo venía caracoleando entre los autos y su pista favorita lo comprendía el espacio que queda entre los autos en movimiento y todos los que están estacionados.
Cuando lo alcanzo en la esquina le digo, bien calmado, para que me escuche bien: "Manejai como el hoyo, wn"
Parece que lo sorprendí con esto y me responde: "¿Por qué me dices eso?"
- Porque vienes caracoleando entre los autos, usa la pista entera, wn.
- ...
Que justo hayan dado el verde y el gil acelera a fondo hasta perderse en el taco.