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| Yo misma, con el estilo parcela-triciclo. |
Como en la vida, cada acto deja una marca, que puede que no se vea, pero se acumula, en el pedaleo, en cada vuelta del volante, en torno del motor, es una suma, que actúa sumando experiencia.
El tramo que recorro en la bici es muy corto, de mi casa a la pega, y de la pega a la casa. Son con suerte tres kilómetros, lo que para mí es un suspiro. Entonces, recuerdo el camino con la memoria del cuerpo, de una sola línea de cuerpo+bici+calle+viento, y recuerdo pedaleos previos, hasta unirlos todos, como un hilo.
Por ejemplo, el pedaleo del triciclo que tuve cuando chica, hasta que le doblé el sillín por el peso y el tamaño, y empecé a pegarme con las rodillas en los brazos. Con él recorría la parcela, creyendo que iba en un rally. Usaba un casco de mentira, que hacía de micro sauna para mi cabeza. Me creía la más veloz, la más genial.
Todo pedaleo se suma. Después tuve una bicicleta - ya no triciclo - Lahsen, mini fashion, con parrillita, de nena. Después, llegó mi actual Bianchi Ocelot, aro 26, sin suspensión ni nada, liviana. Cada pedaleo fue en tierra, fue en piedra, en pasto.
Todos se acumularon, y todos me nutren hoy día. Cuando pedaleo por las calles, las ciclovías sinuosas, el asfalto mal cuidado de la ciudad, me acuerdo de cada pedaleo anterior. Y es como un viaje simultáneo, hacia el pasado y hacia el futuro.
Así es la bici.






