lunes, 30 de septiembre de 2013

Rezos en el camino

Cortesía de Furiosos.cl


Siempre veo la animita del Arturo.

Como parte de mi ruta de todos los días, la animita del Arturo Aguilera, un ciclista atropellado por un conductor irresponsable, aparece antes de la ciclovía de Bustamante, como una explosión de colores y flores.

Hoy vi una chica sentada frente a su bicicleta blanca, rezaba el rosario. A su lado, una señora algo mayor acompañaba en la letanía monótona, de fórmulas antiguas para pedir por su alma, por su descanso, o simplemente pensar en ese otro que se fue antes de tiempo con amor, como quiera decirse, de acuerdo al credo (o no-credo) de cada cual.

Arturo era de mi misma facultad, y la verdad nunca lo conocí directamente. Sí fue conocido y amigo de una de mis grandes amigas, y no es necesario que explique todo el nexo de conocidos, los infinitos grados de separación en el mundo del diseño y de los ciclistas, para recordarlo y observar el lugar con cariño.

Porque siempre que paso por ahí, pienso: "Esa podría ser yo, mi novia, mi amigo de la oficina, podría ser uno de mis primos, podría ser cualquiera".

Y como si se tratara de un amigo, le dedico una sonrisa, adornada con un "estás en nuestros pedales, Arturito. No te fuiste".

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Pro vida

Los días amanecen cada vez más lindos, de cielo despejado y un sol radiante. Se pronostican temperaturas sobre los 20 °C y yo sólo me pregunto quiénes son los pro vida. Tengo varias opciones:

martes, 24 de septiembre de 2013

Primavera

Hay que darle la bienvenida a la nueva estación. A toda la gente que ahora se anima a tomarse la calle en dos ruedas. En realidad, no las calles, más bien las veredas. Tan lindo el cielo despejado, las mañanas tibias, las cletas de $300 lucas, las plegables, las con motor eléctrico, las de descenso. Los cleteros enlaicrados, los desafiantes, los temerarios. Entonces, ante tanta novedad, ante tanto nuevo compañero de pedaleo, tanto auto nuevo (modelo del año, sin patente), sigo prefiriendo la vieja cleta, la que no llama la atención. La misma de siempre.

lunes, 23 de septiembre de 2013

El tricotado ninja

Papito, no corras, pedaleo hay en todas partes.


Nunca faltan, aunque sea en tramos ínfimos: aparecen de pronto, llenos de aperos tecnológicos, mochilas o alforjas robóticas, forrados en lycra y portando sendos cascos de descenso. Creen que cualquier ciclovía o vereda es su circuito hardcore, y cada pedaleo parece un tema de vida o muerte. Sé que no todos son así, y si no son de este tipo de bicimontañistas no han de sentirse pasados a llevar, pero hay algunos que me llaman la atención.

Hoy pillé uno de estos esforzados deportistas: se me apareció por la derecha, primero, asomó en la ciclovía, un lugar de pedaleos tranquilos, donde la prisa podría ser por llegar tarde al trabajo, no por otra cosa. Después lo vi asomarse por la izquierda, máscara roja, antiparras gruesas, como de nieve. Saltó un par de veces, hizo contorsiones como de macho cabrío, tenía una suspensión envidiable, aterrizó con sus ruedas gruesas como patitas de elefante y un sonido sordo.

Y yo ahí pedaleando en línea recta, atrasada, me preguntaba a quién le estaba ganando este chiquillo.

Finalmente llegué antes que él a la esquina, porque usé la calle, a un ritmo no tan desenfrenado. Lo observé detenerse a mi lado, con el cuerpo acelerado.

Nunca deja de ser gracioso: ese nivel de competencia es muy valioso, pero en tres cuadras, y a punto de llegar al trabajo...¿vale la pena? Si en las ciclovías y los parques o las veredas la gente no va TAN atenta, o no va rápido...¿no será una muestra de irresponsabilidad?

Tarea para la casa, tricotados ninja.

lunes, 16 de septiembre de 2013

El 18

Hoy trabajo. Mañana también. No andaba nadie en el camino, así que me puse a pensar en Charly: "Los ciclistas del barrio pueden desaparecer, en un feriado largo, pueden desaparecer..."

viernes, 13 de septiembre de 2013

La novedad

Estuve pensando harto tiempo en armar este blog pensando en que todos los días me pasaba algo camino a la pega, cosas que si uno se ponía a pensar son bien tontas e incluso graciosamente tontas.
Ahora no me ha pasado nada. Todo muy tranquilo.
Por lo que me gustaría compartir con uds. una nota del amigo @Patocof2013 para La Teresa que habla sobre la reapertura de la CicloRecreoVía de La Reina, una de las más antiguas del país, tras permanecer cerrada por un buen tiempo por problemas de financiamiento. La iniciativa vuelve a la carga para que Stgo. cuente con un circuito de cerca de 35 kilómetros de vías sin autos. Suena bien, eh.

todas las bicis, todas



Este es el momento del año en que una, tras haber pedaleado durante el invierno, con lluvia o con frío, ve cómo aparecen las bicicletas primaverales.

No, no es una queja, es más bien una especie de contento instantáneo, porque las calles se llenan de pedales, de rayos que giran. En invierno hubo unas cuantas con ciclistas valientes y chorreados, pero ahora brotaron como flores de durazno, atochándose en silencio, otras veces haciendo un río de ruedas.

Y son de tantos tipos: en la esquina de Santa Isabel con Vicuña Mackenna, un estilizado amante de fixies se equilibraba frente a los autos, como si hiciera una cabriola desafiante, para no poner pie en el suelo. Detrás mío, un chico en una bicicleta de montaña musculosa, que parecía exudar rudeza, a punto de desafiar la gravedad. Más atrás, una chica de casco de colores, en una bicicleta civilizada, curvosa, suave, de un color parecido al café con leche.

Y mi bici, una montañesa azul, de los años 90, sencilla, de llantas verdes.

Todos compartíamos la calle y no había palabra más adecuada que "felicidad" para expresar ese momento.

martes, 10 de septiembre de 2013

Así ando en bici

En 2012 vivía en santiago y así me iba a la pega

Tras la pausa



Hoy tengo la bici con piñones nuevos.
No pasó tanto tiempo, en verdad. Volvió a irse el cuerpo con el marco, y el marco con la horquilla, y el volante y el manubrio, volvió a volar todo, en una pura línea azul.

Eso es lo rico de pedalear, en las mañanas te espera la velocidad, y de vez en cuando, un rostro gentil, que se detiene al lado, en la calle.

Por ejemplo, la chica rubia que hoy se paró al lado mío. Su bici era una rutera flaquita como un suspiro, no llevaba casco, y usaba unas botas vaqueras para ponerle rudeza a los pedales. Miró a un lado y otro en la esquina de Bilbao con Bustamante, se empinó sobre el sillín, sonrió y partió. Volaba, era tan ligera como la bici que usaba.
Se alejó como si flotara, con esos neumáticos lisos, leves.

Yo sólo alcancé a decir "Qué bueno que ya viene la primavera".

lunes, 9 de septiembre de 2013

El cuerpo se va solo

Hoy no pedaleé al trabajo.

Tengo la fortuna de trabajar cerca de casa, así que usualmente demoro poco en la bici. Mi recorrido antes era mayor, trabajando cerca de Escuela Militar (aprox. 10 kms.), pero ahora es más bien un camino corto, y bien preciso.

El jueves mi bici se quedó en un taller, por una falla en los piñones traseros, así que me quedé a pie. Puedo caminar al trabajo, y lo disfruto también.

Pero "se me va el cuerpo".
Se puede explicar como el deseo de la velocidad, el movimiento y la postura del pedaleo...¿pero cómo pedalear caminando? Suena ridículo, y probablemente se vea igual.

Pero se me va el cuerpo hacia las rutas de la bici, en dirección correcta, apurando el paso, porque de pronto el cuerpo es lento, y los pies pesados. Hoy me descubrí viviendo el pedaleo de los que bajan por Curicó, pisteando unos, todos concentrados y pensé en la vibración, en el viento, en la prisa, en el equilibrio.

Hoy me devuelven mi bici, con piñones nuevos y más ganas de pedalear. No dejo pasar otro día sin pedalear a la pega, lo juro por Von Drais.

Septiembre

Tal vez de las cosas que más me gusten de septiembre sean los cambios que van pasando. En las mañanas el aire despierta y en las tardes refresca. El viernes pasado había olor a carbón prendido esperando el partido de la Selección.
Lo bueno es que con esto, aparecen las cletas que estaban invernando en la bodega o el balcón. Lo malo, claro, es que los que llevan más tiempo en esto de moverse en dos ruedas intentan aplicar más velocidad en las ciclovías, usándolas como pista de velocidad. Nuevamente, como si fuesen a reconocerles, darles un premio o algo por llegar antes a la esquina y a la pega. Nefasto esto. ¿Para qué tan cabrón de ciclovía? Eso de querer siempre ser el primero en la línea de espera ante el semáforo es como raro, ¿no?
Mejor irse tranquilo, sonriendo y saludando. Que las caras ya son conocidas y el destino es la pega, no mah.



viernes, 6 de septiembre de 2013

Evangelizando

Oso porfiado, por la vereda no.


Hoy nos despertamos muy tarde. Pasamos de largo y salí de la casa a la hora que tenía que llegar a la pega.
Pensé que iba a encontrarme con menos taco, pero no. Error.
El punto es que mi buena acción del día, junto con no decirle nada al tipo del camión 3/4 que me orilló, fue "invitar" a algunos compañeros de pedal a que circularan por la calle, no por la vereda.
Funcionó.
Como ahora no hace tanto frío en las mañanas, todos se animan a subirse a la cleta para irse a la pega, siempre bien embalaos por la vereda, esquivando peatones, gente mayor con bastones y coches de guaguas.
Hoy uno iba en una fixie hermosa acompañado de una de estas cletas de descenso con marco grueso, aro grande y frenos de disco. Nuevitas. Fácil unas 400 lucas en cada una. Muy por la vereda.
La invitación fue cordial: "Que lindas sus cletas, cabros. Se gastaron caleta de plata pa' andar POR LA VEREDA como los cabros chicos".
Parece que entendieron el mensaje.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Los salmones pedaleros


"Si puedes leer esto, estás pedaleando en sentido contrario", o sea, pégate la cachá.

Allá le veo venir, puede ser un hombre o una mujer por la ciclovía que siempre uso.
Viene en sentido contrario.
Hay que ser bien gil.

Muy tranquilo, o muy veloz, ancho o delgado, el ciclista que usa la ciclovía en sentido contrario tiene en sí la esencia del kamikaze, si va por ciclovías que son parte de la calle: les gusta acelerar, se tambalean algunxs al pasar por tu lado, como intuyendo algo. Van apurados, dicen. Van despreocupados, pedalean, no les importa que vengan tantos ciclistas en contra, les parece normal.

Hace unos días vi cómo atropellaban a uno, porque el chofer del auto sólo miró hacia el lado correcto, de donde deberíamos venir los ciclistas. Por suerte no le pasó nada, sólo fue un susto.

Pero hay que ser bien tonto para ignorar esta ley sencilla: la ciclovía que es parte de la calle tiene el mismo sentido de tránsito de los autos, les guste o no.

Yo ya me aburro de gritarles. Sin embargo, de pronto voy y saco un buen vozarrón, para decirles al lado, casi pegada a su oreja "¡VAS EN SENTIDO CONTRARIO!". Se asustan, claro, pero les queda claro que la cosa no anda al lote.

O al menos eso quiero creer.
Ojalá.

Caracoleando

Dentro de todo el mar de gente que se moviliza en las mañanas, hoy pude encontrarme con uno de sus exponentes más rancios de todos: el motociclista que se cree ciclista.
Me refiero a esos que usan motos choperas, eh. No de esas chicas piolas que ya casi no existen o que han sido relegadas casi únicamente a las flotas de motos repartidoras (en las que ya nos detendremos a hablar con mayor profundidad).
A este motociclista es fácil reconocerlo por sus maniobras arriesgadas y sin sentido. Como si le fuesen a dar un premio por llegar antes que nadie al semáforo o a la pega. El asunto es que este tipo venía caracoleando entre los autos y su pista favorita lo comprendía el espacio que queda entre los autos en movimiento y todos los que están estacionados.
Cuando lo alcanzo en la esquina le digo, bien calmado, para que me escuche bien: "Manejai como el hoyo, wn"
Parece que lo sorprendí con esto y me responde: "¿Por qué me dices eso?"
- Porque vienes caracoleando entre los autos, usa la pista entera, wn.
- ...
Que justo hayan dado el verde y el gil acelera a fondo hasta perderse en el taco.