Tal vez de las cosas que más me gusten de septiembre sean los cambios que van pasando. En las mañanas el aire despierta y en las tardes refresca. El viernes pasado había olor a carbón prendido esperando el partido de la Selección.
Lo bueno es que con esto, aparecen las cletas que estaban invernando en la bodega o el balcón. Lo malo, claro, es que los que llevan más tiempo en esto de moverse en dos ruedas intentan aplicar más velocidad en las ciclovías, usándolas como pista de velocidad. Nuevamente, como si fuesen a reconocerles, darles un premio o algo por llegar antes a la esquina y a la pega. Nefasto esto. ¿Para qué tan cabrón de ciclovía? Eso de querer siempre ser el primero en la línea de espera ante el semáforo es como raro, ¿no?
Mejor irse tranquilo, sonriendo y saludando. Que las caras ya son conocidas y el destino es la pega, no mah.
No hay comentarios:
Publicar un comentario