jueves, 17 de octubre de 2013

Días sin bici :(

Despejada, es genial. Pero a las 8 am, es un caos.


Por razones familiares, he debido ir a quedarme a San Bernardo todos los días de esta semana. Como tenía que llegar en un tiempo más o menos ajustado, el pedaleo quiso ser opción, pero no resultó. Mi ideal, siempre, es ir en bici a cada lugar posible, pero no ha funcionado en este caso: el riesgo de pinchazo, avería a muchos kms. de casa, y asalto es superior a lo que estoy dispuesta a asumir.

Claro, viviendo y trabajando en las comunas que mejor infraestructura vial (???) tienen para los ciclistas, la cosa es cómoda, cercana, "simple".

Por Gran Avenida la cosa parece complicarse. En San Bernardo las calles no son tan brutales como lo es esa avenida, que parte como un rayo hacia el centro de la Región Metropolitana. Allí, una amplia gama de vehículos de tonelaje superior se disputa por las calzadas estrechas, que por cierto, están en reparación/mejora/parchaje constante, llenas de hoyos, clavos, chinches...

Hay que ser honestos: para pedalear por ahí hay que tener ovarios, cojones, agallas, patas, todo eso.

Los diversos tramos de la avenida se regodean en forma y en orden, los colectiveros juegan a estar en un rally constante, y las pistas exclusivas de locomoción colectiva no gozan de buena salud. No voy a mencionar las veredas porque no sirven ni para los peatones ¿qué tendría que hacer un compedal ahí?

La crítica desde un asiento de micro o un puesto en un colectivo no es gratuita: es el simple ejercicio de ponerme en el lugar del pedalero veloz, que tendría que llegar a su trabajo, o a su casa, usando esta calle grande. ¿Opciones? Claro que las hay, en las calles aledañas, si se conoce la ruta de antemano.

Siempre hay que planificar la ruta, y más en este caso. Yo miraba a los pedaleros por la avenida, conejeando entre las carrocerías, y les rendía homenaje secretamente. Qué rudeza.

Porque si el pedalero tiene el tesón necesario, puede hacerlo bien. Es más, yo estoy dispuesta a hacerlo, tal vez en otra circunstancia, pero lo haré, para poder "desbloquear" ese tramo, que parece un río de motores salvajes. Porque no puede ser que los autos, las micros, las motos, los camiones se coman la ciudad que es de todos.

Pedalear por esta avenida finalmente, parece ser un acto de recuperación de tierras. Y así uno se empodera de verdad, a punta de pedal.


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