miércoles, 2 de octubre de 2013

Reflexión post cicletada

La imagen la saqué de bicicultura.cl
Hubo una época en la que no me perdía ni una cicletada, esa del primer martes de cada mes... pero, quien sabe por qué, de a poco fue perdiendo interés hasta que ya no fui más. Bueno, el que me haya cambiado de casa (a Colina) es un tema que también influyó, un poco, en mi alejamiento. Pero ayer fui, con una amiga, y lo pasamos súper bien.

Como hacía tiempo que no iba me impresionó (y de verdad me alegró) la gran cantidad de gente, de familias y las muchas, pero muchas bicicletas muy lindas y onderas (las fixed de verdad y las de mentira se roban las palmas).

Ya iniciado el periplo y entre el caos de los primeros metros, me di cuenta de ese mal que aqueja a la comunidad ciclista urbana: los ciclistas de vereda (muchos en esas fixed de mentira) y automovilistas que ahora andan en cleta. Estos individuos no me dejaron disfrutar de las conversaciones espontáneas con otros ciclistas, de los canticos y consignas cleteras ni de la ruta que, esta vez, estuvo muy buena, ya que andaban a mil por hora tratando de pasar entre las decenas de personas apretujadas y lo que es peor echando la choriá con comentarios como: "apura la weá" o "oe, anda en linea recta!".

Casi al final de la ruta, con mi amiga nos separamos y cada uno se fue pa su casa, ella a Las Condes y yo a Colina, sin dejar de pensar en esos poseros que andan en sus fixis con freno torpedo a toda velocidad por las veredas y que en las cicletadas ven la oportunidad de mostrar todos sus dotes de sidewalk bike messengers.

Al final, solo dos cosas:
1.- No quiero que me vea como un ogro. Lo pasé super bien.
2.-Weón, somos caleta que andamos en bicicleta!

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