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| "Si puedes leer esto, estás pedaleando en sentido contrario", o sea, pégate la cachá. |
Allá le veo venir, puede ser un hombre o una mujer por la ciclovía que siempre uso.
Viene en sentido contrario.
Hay que ser bien gil.
Muy tranquilo, o muy veloz, ancho o delgado, el ciclista que usa la ciclovía en sentido contrario tiene en sí la esencia del kamikaze, si va por ciclovías que son parte de la calle: les gusta acelerar, se tambalean algunxs al pasar por tu lado, como intuyendo algo. Van apurados, dicen. Van despreocupados, pedalean, no les importa que vengan tantos ciclistas en contra, les parece normal.
Hace unos días vi cómo atropellaban a uno, porque el chofer del auto sólo miró hacia el lado correcto, de donde deberíamos venir los ciclistas. Por suerte no le pasó nada, sólo fue un susto.
Pero hay que ser bien tonto para ignorar esta ley sencilla: la ciclovía que es parte de la calle tiene el mismo sentido de tránsito de los autos, les guste o no.
Yo ya me aburro de gritarles. Sin embargo, de pronto voy y saco un buen vozarrón, para decirles al lado, casi pegada a su oreja "¡VAS EN SENTIDO CONTRARIO!". Se asustan, claro, pero les queda claro que la cosa no anda al lote.
O al menos eso quiero creer.
Ojalá.

Como si les fuesen a dar un premio por ir rápido y en contra del sentido...
ResponderEliminarhasta dan ganas de pegarles un cabezazo.
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