miércoles, 20 de noviembre de 2013

"Lo que el pueblo necesita..."

"... es Educación gratuita"

Así iban unos cabros por Bustamante hoy, organizados, con pancartas y banderas. Eran estudiantes de enseñanza media, puros hombres, invadiendo el paso normal de los vehículos.
Sí, también de los vehículos no motorizados, como las bicis. La ciclovía se vio obstruida, y resolví pedalear por la calle de adoquines, al lado de ellos, por unas pocas cuadras.

¿Violentos? No. ¿Armaron una congestión brutal? Tampoco. Estaba tranquilo todo, y pedalear al lado de la masa por un rato resultó cómodo, pacífico, hasta me puso contenta.

"No más SIMCE" decía una pancarta, lo que me hizo recordar al chico que ayer falleció dando un test del Simce de Ed. Física. Tristeza infinita. Hoy la prueba se "suspendía" por luto, por la muerte de este adolescente.


Seguí el pedaleo hasta llegar a la oficina. Los chicos continuaron su camino, no sé a dónde.
Sólo espero que con cada paso el SIMCE vaya quedando más atrás, y que la educación de calidad, gratuita, de verdad sea un instrumento de igualdad, pero igualdad genuina, esa que está avalada y garantizada por todo el aparato estatal.



viernes, 8 de noviembre de 2013

La pega

Bueno, como tal vez no sabrán, ya no voy más a la pega en cleta.
Ahora puedo ir a donde quiera (de hecho, ayer fui a La Vega) porque ya no tengo pega.
De hace rato que quería hacer otras cosas y esto sólo es un empujón para empezar a hacerlas ahora. Para mantener el equilibrio hay que seguir pedaleando, ¿no?
Bueno, los dejo con un video que armé muy precariamente con mi ruta por casi un año y medio. La canción de Iggy Pop es sólo una ironía.

a la pega en cleta - @crstbl from crstbl on Vimeo.

lunes, 28 de octubre de 2013

La suma de los pedaleos

Yo misma, con el estilo parcela-triciclo.


Cada pedaleo es la suma de los otros pedaleos.

Como en la vida, cada acto deja una marca, que puede que no se vea, pero se acumula, en el pedaleo, en cada vuelta del volante, en torno del motor, es una suma, que actúa sumando experiencia.

El tramo que recorro en la bici es muy corto, de mi casa a la pega, y de la pega a la casa. Son con suerte tres kilómetros, lo que para mí es un suspiro. Entonces, recuerdo el camino con la memoria del cuerpo, de una sola línea de cuerpo+bici+calle+viento, y recuerdo pedaleos previos, hasta unirlos todos, como un hilo.

Por ejemplo, el pedaleo del triciclo que tuve cuando chica, hasta que le doblé el sillín por el peso y el tamaño, y empecé a pegarme con las rodillas en los brazos. Con él recorría la parcela, creyendo que iba en un rally. Usaba un casco de mentira, que hacía de micro sauna para mi cabeza. Me creía la más veloz, la más genial.

Todo pedaleo se suma. Después tuve una bicicleta - ya no triciclo - Lahsen, mini fashion, con parrillita, de nena. Después, llegó mi actual Bianchi Ocelot, aro 26, sin suspensión ni nada, liviana. Cada pedaleo fue en tierra, fue en piedra, en pasto.

Todos se acumularon, y todos me nutren hoy día. Cuando pedaleo por las calles, las ciclovías sinuosas, el asfalto mal cuidado de la ciudad, me acuerdo de cada pedaleo anterior. Y es como un viaje simultáneo, hacia el pasado y hacia el futuro.

Así es la bici.




miércoles, 23 de octubre de 2013

Amor a 1er pedaleo



Ella estaba sentada en una banca en calle La Pastora, detrás de la municipalidad de Las Condes, con su bici "media pista" azul. Su mirada y su sonrisa, embrujaron mi corazón

Te amo chica de la bici azul!!


lunes, 21 de octubre de 2013

La malaeducación

Hoy fui a la pega pensando en que hace rato no me pasaba nada. En la tarde vi que a una persona le tiraron el auto y quedó funando al conductor del vehículo motorizado y su imprudencia. Auto, patente, etc. Los demás le replicaban que debía establecer una denuncia, que constatara las lesiones del porrazo, etc.
Me vine vuelta a casa pensando en eso cuando en la calle que tomo como recta para llegar a mi casa, un auto grande, un Porshe Cayenne, me empezó a arrinconar en cada ocasión que tenía.
Esperé a que lo pillara el rojo, me acerco y era una señora. Ni tan mayor.
-Señora, lleva la rueda trasera muy desinflada. Seguramente por eso me va haciendo encerronas desde hace varias cuadras atrás.
- Oiga, cómo me viene a decir esas cosas.
- Claro, señora, usted conduce un vehículo grande (y caro) que si me encierra, me puede causar mucho daño y yo también soy vehículo, por lo que debería guardar distancia.
- ¿Y dónde dice eso?
- En la ley del tránsito, pues, usted la debería conocer mejor que yo. Usted tiene licencia, no?
- ... Mire yo he estado en Europa y lo único que puedo decirle es que todos ustedes son unos maleducados.
La señora partió rápido y lo que más me quedó en la cabeza es que tanto viaje, tiempo y lucas gastadas para terminar manejando como las reverendas sola un auto grande, en esta ciudad nefasta, un auto de la misma marca del auto que tuvo que vender Parisi. Lindo, ¿eh?

jueves, 17 de octubre de 2013

Días sin bici :(

Despejada, es genial. Pero a las 8 am, es un caos.


Por razones familiares, he debido ir a quedarme a San Bernardo todos los días de esta semana. Como tenía que llegar en un tiempo más o menos ajustado, el pedaleo quiso ser opción, pero no resultó. Mi ideal, siempre, es ir en bici a cada lugar posible, pero no ha funcionado en este caso: el riesgo de pinchazo, avería a muchos kms. de casa, y asalto es superior a lo que estoy dispuesta a asumir.

Claro, viviendo y trabajando en las comunas que mejor infraestructura vial (???) tienen para los ciclistas, la cosa es cómoda, cercana, "simple".

Por Gran Avenida la cosa parece complicarse. En San Bernardo las calles no son tan brutales como lo es esa avenida, que parte como un rayo hacia el centro de la Región Metropolitana. Allí, una amplia gama de vehículos de tonelaje superior se disputa por las calzadas estrechas, que por cierto, están en reparación/mejora/parchaje constante, llenas de hoyos, clavos, chinches...

Hay que ser honestos: para pedalear por ahí hay que tener ovarios, cojones, agallas, patas, todo eso.

Los diversos tramos de la avenida se regodean en forma y en orden, los colectiveros juegan a estar en un rally constante, y las pistas exclusivas de locomoción colectiva no gozan de buena salud. No voy a mencionar las veredas porque no sirven ni para los peatones ¿qué tendría que hacer un compedal ahí?

La crítica desde un asiento de micro o un puesto en un colectivo no es gratuita: es el simple ejercicio de ponerme en el lugar del pedalero veloz, que tendría que llegar a su trabajo, o a su casa, usando esta calle grande. ¿Opciones? Claro que las hay, en las calles aledañas, si se conoce la ruta de antemano.

Siempre hay que planificar la ruta, y más en este caso. Yo miraba a los pedaleros por la avenida, conejeando entre las carrocerías, y les rendía homenaje secretamente. Qué rudeza.

Porque si el pedalero tiene el tesón necesario, puede hacerlo bien. Es más, yo estoy dispuesta a hacerlo, tal vez en otra circunstancia, pero lo haré, para poder "desbloquear" ese tramo, que parece un río de motores salvajes. Porque no puede ser que los autos, las micros, las motos, los camiones se coman la ciudad que es de todos.

Pedalear por esta avenida finalmente, parece ser un acto de recuperación de tierras. Y así uno se empodera de verdad, a punta de pedal.


viernes, 11 de octubre de 2013

Contrasentido y persistencia

(gracias, http://bicycledutch.wordpress.com/) 

El camino ya iba de regreso a casa. Delante mío, sobre una bici rutera, un chico tatuado transportaba frente de sí mismo a su hijo. El pequeño iba bien sentado, con un casco ajustado, conversando con su padre, en lo que serían bocetos de frases. El papá (que a todo esto no llevaba casco, un misterio de la ciclovida) le contestaba en un tono cariñoso. Mientras esperábamos la luz verde, pensé: "es genial que los niños se acerquen de este modo a un medio de transporte como la bici, así conocen la felicidad de sentir la brisa en la cara desde pequeños".

Nos dio la luz para partir, dejando que se adelantaran padre e hijo. Un poco más allá, contra el tránsito, y luciendo hermosas bicicletas de descenso, con sus trajes y cascos ultramodernos, un par de ciclistas se "lucían", exhibiendo con orgullo su estultez.

Al lado de la ciclovía, las camionetas, los autos, los taxis rugían y aceleraban en la calle.
Es peligroso ir contra el tránsito, siempre. SIEMPRE. ¿Qué parte de "Siempre" no entienden?
Y estos pelmazos venían contra un niño de - tal vez - dos años de edad y su padre.

No pude evitar regalarles un floreado surtido de palabrotas al par de deportistas de ocasión.

No puedo ver la imprudencia en las calles como "diversión", porque arriesgas la vida de otros, no solo la propia. No puedo considerar una "choreza" el que alguien presuma de ser hábil en un espacio donde todos estamos a años luz de ser como Schumacher en reflejos y capacidad de respuesta deportiva, menos si llevas a un niño sobre el manubrio, en su sillita. 

La bicicleta es un vehículo frágil, y eso que está hecha de fierros, goma, plástico, carbono en otras ocasiones. ¿Qué nos queda a nosotros entonces, que somos una masa más o menos blanda de carne y huesos, si caemos bajo una 4x4, bajo una micro?

A toda la comunidad ciclista: tenemos que pensar un poco más y leer las leyes del tránsito.
Si lo último provoca flojera, tenemos que usar el sentido común: es gratis.