Hoy iba al trabajo pedaleando por la vía rápida, como le digo siempre: Diagonal Paraguay al llegar a Vicuña Mackenna, donde fácilmente un 50% de los vehículos doblan hacia el sur, y yo sigo derecho al oriente. Vi cómo un señor de edad, en su camioneta utilitaria blanca, empezó a acercarse a la esquina, y pensé "debería tocarle le campanilla, porque al parecer no me vió, y como sigo derecho...".
Pero me quedé en el supuesto, y no toqué la campanilla, y así de pronto el conductor no me vió, y me hizo una virtual "encerrona", que en verdad era su viraje, sin percatarse de mi existencia. Obviamente, tuve que frenar con cuidado, me dio un poco de susto, y no me pasó nada, ni tampoco le pasó nada al ciclista que iba detrás mío.
La cosa es muy sencilla: los conductores usualmente no ven lo que pasa afuera de las latas de sus vehículos. Los puntos ciegos abarcan con holgura a un ciclista, o a dos ciclistas incluso, y los hacen invisibles, y el viraje parece seguro, hasta que se topan con un fantasma que no avisó, no se quedó atrás esperando el viraje del vehículo mayor, y mucho menos tocó la bocina.
Moraleja para todos los ciclistas: avisemos de nuestra presencia, los conductores van durmiendo, borrachos, distraídos, mirando el celular, y si no establecemos diálogo con ellos, no nos verán.
Para la otra, saludaré efusivamente al chofer de turno, con una sonrisa. Espero no fallar.
Pero me quedé en el supuesto, y no toqué la campanilla, y así de pronto el conductor no me vió, y me hizo una virtual "encerrona", que en verdad era su viraje, sin percatarse de mi existencia. Obviamente, tuve que frenar con cuidado, me dio un poco de susto, y no me pasó nada, ni tampoco le pasó nada al ciclista que iba detrás mío.
La cosa es muy sencilla: los conductores usualmente no ven lo que pasa afuera de las latas de sus vehículos. Los puntos ciegos abarcan con holgura a un ciclista, o a dos ciclistas incluso, y los hacen invisibles, y el viraje parece seguro, hasta que se topan con un fantasma que no avisó, no se quedó atrás esperando el viraje del vehículo mayor, y mucho menos tocó la bocina.
Moraleja para todos los ciclistas: avisemos de nuestra presencia, los conductores van durmiendo, borrachos, distraídos, mirando el celular, y si no establecemos diálogo con ellos, no nos verán.
Para la otra, saludaré efusivamente al chofer de turno, con una sonrisa. Espero no fallar.
un silbato es bueno para despertarlos por las mañanas, pensaran que son los pacos y miran apea todo lados. ;)
ResponderEliminarestoy de acuerdo con que van pendientes de cualquier cosa menos de lo que tienen que percatarse y es muy necesario hacerse notar. usar siempre ropajes reflectantes y luces, de día y de noche. últimamente he estado pensando en hacerle un buen cariñito a sus espejos retrovisores, sin embargo, ¿para qué?
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